En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María
Comentario del Evangelio
Hoy, celebrando el Dulcísimo Nombre de María (que significa “Estrella del mar”), la veneramos no sólo por admiración y el asombro que nos produce. Sus vivencias fueron fuertes, ya desde jovencita. María, en todas estas situaciones, siempre respondió con esperanza y serenidad, confiando en Dios, frecuentemente sin entender qué pasaba. Más que “hacer”, María “deja hacer”. Deja que Dios guíe los temas conflictivos y punzantes. Tal como nos recomienda san Bernardo, «con su favor, llegarás a buen término y experimentarás con qué acierto dice el Evangelio: ‘El nombre de la virgen era María’ (Lc 1,27)».
—Compañera de camino, María, “Stella maris”, ayúdanos a seguir de corazón y con generosidad tus pasos de fidelidad, confianza y generosidad.