Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria (…) serán congregadas delante de Él todas las naciones (…). Entonces el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’».
Comentario del Evangelio
Hoy celebramos a san Pedro Nolasco (c. 1180-1256), fundador de los Mercedarios. Él vio que Cristo estaba realmente presente en los cautivos de su tiempo. Pedro no se limitó a compadecerse. Mercader de profesión, conoció de cerca el drama de tantos cristianos privados de libertad y, conducidos como esclavos a territorios musulmanes, con peligro de perder su fe. Pedro, movido por la misericordia, comenzó a emplear sus bienes para rescatarlos. Cuando estos recursos se agotaron, pidió limosna para ellos y comprometió toda su vida en aquella obra. El prójimo necesitado no es un extraño, sino Cristo que nos visita:
—El pensamiento y la vida de san Pedro Nolasco podrían resumirse en aquella lógica de los mercedarios: visitar, liberar y, si fuera necesario, dar la propia vida.